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10/03/2010

LA MUJER PERFECTA

Febrero 4, 2010 por mar vicent

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            Hay un anuncio en la tele donde aparece un tipo bastante pijo, media melena con flequillo estudiadamente dejado a caer a un lado, que habla de su casa perfecta (y se ve una mansión de cinco hectáreas, aparte los jardines,  30 habitaciones y 8  cuartos de baño) y  de sus  perros perfectos ( y se ven dos perros que parecen cebras, supergrandes, elegantes y aparentemente capaces de pedirle en inglés un bloody mary al mayordomo).

También habla, era de esperar,  de su mujer perfecta Y entonces aparece  una hembra   que reclinada en una chaise longue o como se diga, enseña las piernas, aunque tiene dos como todo el mundo, y mira a la cámara poniendo morritos y batiendo las pestañas como para  constipar a quienes suspiran por sus encantos.

            El spot termina cuando la imagen enfoca un coche, el que se pretende vender, que por analogía también es perfecto, aunque parece ser que no pertenece al pijo en cuestión sino a su vecino, que no tendrá ni casa, ni perros, ni mujer, pero tiene un coche tan guay que ante él las perfectas posesiones del pijo no pueden competir.

            Hay  mensajes en el dichoso anuncio, que lo hacen candidato a ser denunciado no se si sólo por sexista, o también por estúpido aunque parece ser que esta cualidad no está penada por la ley.

            El primero que la mujer, -su- mujer, es suya. Una posesión, como la casa o los perros, que se compra con dinero, y por lo tanto se puede vender o alquilar. Su  mujer, y las demás también, porque ya se sabe que todas somos  iguales, cositas dotadas de movimiento y sonido, que se compran en el mercado, cada cual según su capacidad adquisitiva y sobre la cual se poseen poderes absolutos para reformarlas como a los pisos, para adiestrarlas como a los perros. Lo que haga falta. Hasta sacrificarlas, si se ponen tontas.

            El segundo mensaje: que su mujer es perfecta, como su casa, como sus perros…Y no porque sea inteligente, sincera, divertida… sino por otros factores que son los que resaltan en los dos segundos en que es protagonista, a saber: porque tiene una cara y es de suponer que un culo, absolutamente perfecto, sin mácula, ni defecto. Porque su gesto es  sumiso, pasivo y complaciente y porque  no habla, ni  piensa, ni siente, ni exige, ni sufre, ni disfruta…, porque no es un ser humano, sino, y volvemos al primer mensaje, una posesión sin derechos ni sentimientos.

            El tercer mensaje que se envía, es, que aún siendo su mujer perfecta, para los criterios descerebrados de nuestro pijo snob, no puede competir ,como no lo hace la mansión ni los perros, con un coche alemán, de última generación. Es el coche  el que gana, y también su dueño, el vecino con cara de gilipuertas que puede  que sea  gay, dueño de un canario y viva de alquiler pero conduce el coche que todos deberíamos querer comprar.

            En fin, no es para tanto, dirán algunos. Ganas de sacar punta. Manía persecutoria que os ha dado a las mujeres que habeis perdido el sentido del humor y veis afrentas donde sólo hay cariño Solo es un anuncio, si, pero quizás con más carga educativa que todo el esfuerzo de un maestro/a durante un curso entero. Porque aunque digan que nadie ve los anuncios,  es más cierto  que es la publicidad quien en gran medida educa o deseduca a nuestra infancia y  a nuestros jóvenes.

            Solo dura tres segundos, pero su  mensaje no tiene nada de cariñoso, ni de gracioso sino que  es extremadamente perjudicial para la salud mental de toda la sociedad y puede ser letal para las mujeres en algunas tristes ocasiones.

            Bien cierto es que desde los tiempos del “Soberano, es cosa de hombres”, hemos avanzado mucho. Pero anuncios como éste demuestran que queda camino por recorrer hasta que desaparezcan estos estereotipos  ridículos y peligrosos de las mujeres y verlos cause  el efecto automático de rechazo hacia el producto que nos quieren colocar.

 

 

artefinal