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19/03/2010

La vergüenza de Afganistán y de algunos otros

Abril 22, 2009 por mar vicent

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Imaginen Vds como les sentaría   -no sólo a las mujeres sino a cualquiera que tenga cerebro para juzgar y corazón para sentir las injusticias- vivir en un país que  impone una ley, aquí y ahora en pleno siglo XXI, que entre otras cosas prohibe a las mujeres salir de casa sin permiso de sus maridos, permite el matrimonio infantil, y establece la obligación de la esposa a mantener relaciones sexuales con su esposo a demanda de éste, con la única excepción de que su vida peligre, en cuyo caso se pide algo de consideración.

 

El país es Afganistán, y el promotor de la idea es Hamid Karzai,  su presidente, ese señor con perilla que se parece a Yul Brinner y  lleva un gorro cuadrado. El país está lejos de ser un paraíso para las mujeres: el 87 % son víctimas de maltrato y su expectativa de vida es de 44 años. La ley que pretende aprobar es una norma con la que pretende hacerles la pelota a los chiíes, minoría importante en el país con la que precisa llegar a un acuerdo político que le mantenga en el poder. Y si para conseguirlo, hay que darles jabón aprobando leyes que se cargan su bonita y reciente Constitución aprobada en 2004 pues adelante. Si para conseguirlo hay que cepillarse los derechos de las mujeres afganas, aquellas que todavía no se han recuperado de la opresión y crueldad del régimen talibán, que las encerraba bajo los burkas y las lapidaba si se les veía un mechón de pelo, pues habrá que cerrar los ojos y mirar para otro lado.

 

Lo grave es que el resto del mundo, los civilizados, los progresistas,  sean conocedores de esta vergüenza y encojan los hombros, sin atreverse a emitir condenas demasiado duras y menos todavía a adoptar medidas disuasorias que impidan el desastre. Bien es verdad que algunos Gobiernos ya han manifestado su disconformidad, como Francia o Alemania,  aunque a otros, como el nuestro, les está costando un poco reaccionar. Pero la reacción tampoco es demasiado contundente y aunque el Sr Karzai ha dicho que mandará revisar la ley, eso le toca a hacerlo a una Administración llenita de fundamentalistas recalcitrantes de los que no cabe esperar demasiada sensibilidad.

 

Desde hace 8 años, Afganistán sobrevive gracias a la presencia de un montón de soldados de otros países que garantizan la paz,  amen de por la inversión de miles de euros en su reconstrucción. Y si es verdad aquello de que el que paga, manda, se hace duro comprobar como los gobernantes del primer mundo sacrifican a las mujeres y a sus derechos aceptando como si fuera una respetable costumbre folklórica que la violación se consienta dentro del matrimonio o que los niñas puedan ser casadas a los 9 años, cuando aún no tienen ni la regla.

 

Un poco de vergüenza por favor, un poco de coraje y responsabilidad. Alguien debería tener el valor de decirle un par de verdades al Sr Karzai si de verdad le asustara convertirse en cómplice de sus burradas. Y si nadie lo hace, nosotras las mujeres, deberemos recordarles su obligación moral de garantizar que esas mujeres afganas, puedan salir a la calle cuando les de la gana, casarse por libre elección y no ser violadas por sus maridos.

artefinal