Sirle sólo tenía 20 años cuando encontró el sentido de su vida. Se habían conocido en una parada de bus con la inocente pregunta de ¿ya pasó la línea 20? No sabe exactamente qué le fascinó de él, tan sólo que desde ese momento sintió que él era lo que había perdido en vidas anteriores. Quedaron para tomar un café al día siguiente y otro para el día siguiente, para la semana siguiente.